Soledad...
Mire a mi alrededor y me vi solo, como cuando el escritor se enfrenta a la limpia y fría superficie de un papel en blanco. Me vi solo como nunca nadie se hubiera querido ver. Pero en mi desesperación observe que eso no era cierto, mi cuerpo era continuado por otro, un ser silencioso que me seguía alla donde fuera. Este ser me había acompañado toda mi vida, y no había caído en su presencia. Pero seguía sintiéndome solo, fingía que esta masa oscura era alguien, intentaba hablar con ella y no contestaba. Y seguí toda mi vida mirando esta masa, caminaba mirándola sin caer en lo que me rodeaba, no lo se describir, pues no apartaba la mirada de lo único que siempre me acompaño, y que no quería perder. Hasta que un día choque con algo, levante mi mirada y vi un mundo lleno de posibilidades, colores, formas y personas, yo estaba cómodo con mi fiel compañera, pero lo que veía me atraía de una forma especial. Aveces es difícil romper con la comodidad, y me quede mirando mi sombra.
Palabra
Una palabra que de tu boca
salió sin esfuerzo. Una palabra, solo necesitaste eso. Una palabra que dijiste
al azar, que me dejo sin hablar. Una palabra que no solo paralizo mi expresión.
Esa que escuche en otra conversación. Una palabra que no era para mí, pero que
me indico que era el fin.
Estoy
en un sistema solar, rodeados de planetas, increíbles por separado, cada uno de
un color y tamaño. Algunos son mas fríos, otros son más débiles, algunos más
grandes, otros viven rodeados,... Vivo rodeado de planetas, en muchos aspectos
desconocidos para mí, algunos más cercanos y otros más lejanos, pero todos
interesantes. Convivo en un sistema solar que contienen planetas que me
completan y me hacen crecer, pero hay algo que los atrae, algo que hace que no
brillen tanto como podrían, y ese es el sol. El centro de todo, el más
"interesante”, el más grande, el que más calienta,... Pero quizás no sea
la mejor estrella. Vivo en un sistema solar, quizás no sea el mejor, pero me
gusta mi sistema solar.
Azul
Azul
me enseñaste a disfrutar, a relajarme, a reaccionar. Azul me mostraste otra
forma de hacer, de entender, de mirar. Azul rompiste los esquemas no solos los míos
sino también los de los demás. Azul me di cuenta de que juntos podemos
colaborar. Azul lo di todo hasta que no pude más. Azul me sentí como en familia
aunque alejado de la de verdad. Azul olvide mis enfados esos que no deseo
recordar. Azul cuando quiera sonreír te volveré a nombrar.
Ahí estaban, sentados, tan guapos, tan elegantes, tan ajenos a los
demás,... Allí estaban, sentados alrededor de un suculento majar, rodeados de
sus amigos a los que permitían entrar... En ese lugar estaban, sentados, con su
aire de superioridad, sin darse cuenta de la triste realidad, de cómo les habían
engatusado, como esa barrera no solo cortaba el paso a quien no querían dejar
pasar, sino era su muro contra la triste realidad. Un muro que los hacían
fingir que eran alguien de verdad, enmascarados con su peculiar disfraz. Hoy no
he ido al zoo, pero he podido observar como los animales tienen la necesidad de
pertenecer a una manada, y por ello pierden su identidad.
Brotó
Oxidado empezaste a crecer en el desierto lo hacías a tu antojo y
no eras perfecto, sin fuerza ni dureza caminabas por la blanca arena cambiando
el paisaje a tu propia manera. No solo cambio el paisaje, también la forma de
verlo y aunque los ojos eran los mismos así no lo percibía el cerebro. Eras
como una enredadera de hilos de cobre e hiciste de este niño el comienzo de
aquel hombre.
En el desván
Hace un par de años encendí la luz de ese desván, ese habitáculo que esta sobre mi casa, yo pensaba que era oscuro, húmedo y que de ahí no podía salir nada bueno. Por otro lado también pensaba que en mi desván solo se hallaría soledad y frío, pero en cuanto encendí la luz empecé a ver cosas que jamás creí que vería, imágenes que volaban por toda la habitación, seres extraños que me observaban con miedo, luces de colores que en algunos casos me cegaban,... Pero para nada estaba vacío, esa sala semidesconocida para mi hasta ese momento era cada vez más grande, cuanto más buscaba, mas encontraba. Temo que la luz de mi desván se apague, que se pierda en una oscuridad tan remota que mi memoria no alcance a recordar lo que allí se escondía, el interruptor que esa luz encendía.
Miedo
Miedo, miedo a que mis palabras se pierdan en el aire y
que el fracaso vuelva a hacer presencia. A observar sin ser capaz de actuar, a
que el valor se escape de mis manos. Miedo, ese puto compañero de viaje que te
vuelve incapaz, desagradecido, oscuro, invasor, traidor. Miedo, miedo al miedo y
a tenerlo, miedo a caer al vacío, a quedar en vergüenza, al
rechazo, miedo a salir y gritar que tengo miedo, miedo a lo inseguro y la
inseguridad de ese miedo. Miedo a llorar y que seas testigo de mis lágrimas,
miedo a no ser suficiente, a defraudar, a alejarse, miedo a perder las metas,
miedo a no conseguirlas, miedo a que si no llevas la carga nadie lo hará por
ti, miedo a estar solo en este mundo, miedo a no ser agradable a todos, miedo a
cambiar la situación, miedo, miedo,… miedo a poder cambiarlo.
Origen
La oscuridad llega a mi habitación,
deposito mis gafas en la mesita de noche, me arremolino en el edredón y cuando
el calor empieza a calar en mi piel me transformo. Siento la necesidad de
escribir, es un flujo de emociones lo que hace que mis dedos bailen sobre la frágil
pantalla de mi móvil, escribo como siempre lo sucedido en el día, pero a veces
siento que eso se queda corto y mientras mi mente vuela por otro mundo
rebuscando los sentimientos que poco a poco salen de mi como si de un orgasmo
de mi cuerpo y mente se tratase
..
Mis ojos miran, pero no ven, andan
perdidos en un mar de textura adoquinada y granulada. Camino por la calle sin
saber por dónde voy, me guío por la rutina del paseo. Mis dedos se arrastran
por la pared, lentamente, como si del contacto con esta dependiera el seguir
despierto. Liso, granulado, metálico, frío,... me va diciendo la mano que me
guía por el camino. Quisiera observar, pero mi mente está ocupada en otra cosa.
Imagina que reúno el valor suficiente, pero no observa estas opciones, también
corro a mi refugio de plumas y calor y en mi desnudez me imagino escribiendo
algo parecido a esto, porque no me atrevo.
De regreso a casa. (mi primer relato)
Al entrar ese olor me embriagaba, era casi
hipnotizante, ese olor me traslado a olvidados recuerdos, y me hizo revivir
viejas experiencias. No sabía que un olor pudiera trasmitir tanto, era una
mezcla entre el dulzor y la amargura, era picante y suave a la vez, era como
huele el color sepia. Ese perfume que jure no olvidar aunque tanto lo desee, y
cuando lo quise rememorar el viento lo había borrado de mi memoria. Al fin pude
recordar como huele el arte, como hueles tú.
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